
¡Oh, mi perla! Te tuve entre mis sueños,
y te hiciste realidad en mi vida
y tan solo por un descuido creí que te perdí,
mis lágrimas y la desesperación me ahogaban.
Fue, que me sentí morir cuando pensé
que perdí aquel regalo que Dios por su amor me entregó,
¡tanto ruego y deseo, no supe que hacer!,
me sentí indigno, de tan bello regalo del cielo.
Fue cuando levanté el auricular
que se le proporcionó descanso al lamento
pues me vine a enterar que mi amor ¡está!
En las venas, la sangre desaceleró
por que mi amor está recreándose en el hogar.
¡Que gran dolor atrapa al corazón!
Cuando se piensa que se perdió un amor
pero que alivio al saber que aquel mi amor está feliz
como mi jardín aguardando a papá que llegue
por recibir un beso de esa perla.
¡Oh, mi pequeño amor, mi gran amor!
hijo del cielo descanso de mi alma
sufrió por ti el corazón desesperado,
alocado este ser, que ya estaba por saber de ti,
los segundo, se convirtieron en horas
y los minutos se disfrazaron en años.
Ya pasó la angustia, vuelve la paz al corazón,
¡hijo mío, papá te ama con toda el alma.
JURYS